En Patera Urbana estamos trabajando para crear un espacio de acogida y formación a las personas migrantes sin papeles que residen o acaban de llegar a nuestro país.

Este trabajo se apoya en la experiencia que hemos amasado en diferentes organizaciones y colectivos vinculados con esta temática, como por ejemplo 'Nómadas del Siglo 21'.

Entendiendo que existen diferentes dificultades con las que se encuentra un migrante en esta situación: Como la problemática de encontrar una vivienda, temas legales tales como papeles para conseguir el arraigo como acompañamiento en juzgados o en asuntos médicos, etc. Así como la voluntad de crear un espacio formativo para empoderar a estas personas proporcionando herramientas con el fin de vivir en esta sociedad.

Este es un proyecto en contruccion y necesitamos toda la energia y experiencia que podais aportar.


lunes, 25 de abril de 2011

...denuncio abuso y violencia de la Guardia Urbana en Barcelona,contra vendedores ambulantes negros‏

A petición de esta amiga, circulo la denuncia del tipo de hechos que dan cuenta de las políticas del estado español hacia las personas extranjeras, que por su condición racial, étnica y/o de clase, enfrentan altos niveles de violación de sus derechos legítimos como personas.


Hoy en el metro fui testigo de una redada de la policía hacia un grupo de vendedores ambulantes. Fui testigo, pero debo decir también víctima.f

Hoy martes 12 de abril, a eso de las 13:40 horas, en el metro de Barcelona fui testigo de una redada u operación policial de la Guardia Urbana, hacia un grupo de vendedores ambulantes negros. Venía en el vagón de la línea verde L3 en dirección hacia Universidad desde metro Diagonal. En la estación Drasannes, en el tiempo de detención del metro, un grupo de personas negras subió a un vagón, venían con bolsas grandes, por lo que presumí eran vendedores ambulantes arrancando de los guardias o la policía. Ellos habrán sido unas 8 ó 10 personas que comenzaron a caminar desde un vagón cercano, detrás de ellos subieron policías, y detrás de los policías venían otros policías más y luego me doy cuenta, la policía viene también en la otra dirección acorralando al grupo de vendedores en el vagón en que yo venía sentada. Luego de que entró la policía vino un grupo de la seguridad del metro. La policía era bastante, el doble o el triple de lo que eran los vendedores, no era posible contarlos entre el tumulto de gente. En el vagón veníamos bastantes personas, al menos todos sentados, cuatro o seis de pie.

Cuando los policías acorralaron frente a mi y a otros pasajeros y pasajeras a estas personas comenzaron a darles de palos mientras estaban tumbados en los asientos y el suelo. En este caos algunos de ellos y de los policías cayeron y empujaron a algunas de las personas que veníamos sentadas. Al mismo tiempo comenzaron entre los policías a tomar a cada uno de vendedores con bastante rapidez, primero los sacaron hacia fuera de los vagones del metro y luego se los llevaron, entre dos o tres policías por cada chico, entre medio del  apaleo. Los guardias privados de TMB llegaron con posterioridad a la policía, en momentos en que estaban prácticamente fuera del metro y comenzaron a dar instrucciones entre el caos que generaba la policía hacia los pasajeros para que nos moviéramos de ese vagón, donde actuaba la policía, sin embargo varios quedamos sin posibilidad de movernos entre los vendedores apresados y los miembros de la policía.
 
Digo esto para dar cuenta que era mucha policía, que el medio de represión fue el apaleo de personas que no se resistían y que la acción de la policía tuvo efectos sobre las personas que éramos pasajeros y pasajeras.  El metro se detuvo por al menos varios minutos, hasta que se los llevaron a todos y a los objetos y bolsas que portaban. En el vagón venían personas ancianas, una señora con un bebe y un coche, es decir personas que pudieron haber sido dañadas por una operación policial de este tipo.
En un momento grité: "Cómo se apalea a la gente así, cómo la policía hace esto dentro del metro, cómo esta empresa deja que entre la policía así" un guardia de la empresa de TMB dice, “si no hemos sido nosotros, ellos han entrado sin que los podamos detener”. Recuerdo con conmoción que hasta la cara de este guardia expresaba horror.

 
Quiero denunciar lo siguiente:

1. Que el tipo de trato a esas personas es una vulneración a los derechos humanos. Estas personas que fueron agredidas no cometieron ningún delito que sea merecedor de trato indigno, degradante y violento. Ellos no se resistieron ni nos agredieron, tampoco agredieron a la policía. Este hecho no ocurrió con el debido derecho que cualquier detención tiene que ocurrir así como se indica en cualquier legislación de un país democrático. Denuncio a la guardia urbana por su violencia ejercida hacia todas las personas que veníamos en el metro.


2. Que las personas que veníamos en el metro somos también victimas de la represión, pudimos haber sido agredidos y apaleados también por esa violencia irracional y rabia contenida con la que actuaba la policía. También fuimos victimas del terror que nos otorga la agresión hacia otros, que también puede ser hacia nosotros. El abuso y la violencia daña a la sociedad en su conjunto.

3.- Que la empresa TMB debe resguardar la seguridad de sus pasajeros: esta acción deslegitima a las instituciones, siembran inseguridad y desconfianza. La empresa TMB debe denunciar este hecho. No puede permitir que la policía ponga en riesgo a los pasajeros. El silencio de la empresa sería posible sólo si se respalda o avala un hecho de este tipo. La omisión de la empresa permite que situaciones como esta se repitan en sus instalaciones: ¿Si ahora ninguno de los pasajeros, hasta dónde yo supe, presentó daños por este hecho, qué impide que en otra oportunidad un anciano, un niño o niña, un discapacitado-a no lo resulte?

 
Una vez sentada en el metro me pregunté: cómo se agredirá a estas personas en un cuartel si a simple vista de todas y todos los que estaban en el metro la policía los violentaron de esta manera. Un país democrático, un Estado de derecho no puede permitir que sus instituciones agredan a las personas, independientemente de si eran vendedores ilegales como ellos, o nosotros-as, pasajeros y pasajeras anónimos.
 
Denuncio este hecho porque me preocupa el avance de la represión policial en Barcelona, que ya no tiene temor de hacerse visible ante los ojos de ciudadanos y ciudadanas, y que sin duda tiene rostro de migrantes. Si guardamos silencio la impunidad se apodera de nosotros, el terror no puede paralizarnos, no podemos dejar que a otras personas les vuelva a pasar esto que vimos y vivimos hoy.
 
Les pido difundir, y discutir. Animar a que todas y todos denunciemos ante las autoridades correspondientes y ante la opinión pública cualquiera de estos hechos.
 
Ximena Angélica Cuadra Montoya.
Estudiante de master Universidad de Barcelona.
 
NIE Y1382915-P




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